martes, 21 de agosto de 2007

Labores del mes de agosto

Época de floración de los ciruelos.
Las ramillas se deben podar inmediatamente después que cesa la floración a fines del mes de agosto.
La poda se hace en las priemras ramillas notorias o hinchadas que florecieron, al igual que en el mes de juni y julio: podas, transplante y riego.

Comenzar a observar el riego.

domingo, 19 de agosto de 2007

Las micorrizas

La micorriza es una asociación simbiótica entre un hongo (Trichoderma) con la raíz de una planta.
En Japón desde hace mucho tiempo se ha usado la micorriza en bonsái.
La gran ventaja es que este hongo al infectar las raíz de la planta provoca un mejor enraizamiento ya que los hijos del hongo ramifican en el suelo, provocando una mejor absorción de los nutrientes. Ya que los hongos actuán en forma enzimática degradando mucho más rapído el sustrato, en cambio la raíz lo hace en forma química mediante el intercambio iónico entre el suelo y la raíz.
También este mejor enraizamiento ayuda a una mayor absorción del agua defendiendo la planta de la deshidratación.
Pero la gran ventaja sobre todo para nuestros bonsái es que cuando se hace el trasplante y se podan las raices, al colocarlo bajo el árbol promueve un rápido enraizamiento disminuyendo el estrés post trasplante.
Sin embargo, la mayor ventaja que debería tenerse en cuenta es que cuando un hongo coloniza un medio excluye la acción de otro. Por lo tanto esta micorriza evita que otros hongos ataquen las raíces provocando podredumbre. De esta manera este hongo queda lugar a la micorriza defiende a la raíz del ataque de Phytophtora, Pythium, Rhizoctonia, Fusarium, Sclerotinia y Verticillium.
Esta simbiosis hace que los 2 individuos salgan favorecidos. La planta aumenta la absorción nutrientes, es protegida por el hongo del ataque de los otros hongos patógenos, de esta forma es una planta más vigorosa. Y a su vez el hongo sale beneficiado en que recibe azúcares y carbohidratos provenientes de la fotosíntesis de la planta.
También con esta asociación micorrítica se favorece la asimilación del fósforo.

sábado, 18 de agosto de 2007

El trasplante en los bonsái

Las raíces de todos los árboles crecen para encontrar el agua y los nutrientes que le son tan necesarios para la vida.
Asi pues, cuando un árbol crece en una maceta, las raíces van creciendo hasta ocupar la totalidad del espacio limitado.
Al mismo tiempo la tierra se va desgastando y pierde la facultad de proporcionar los nutrientes que el árbol necesita.
Al regar, notaremos que el agua penetra cada vez con más dificultad en la tierra envejecida.
Si levantamos el árbol de la maceta, veremos que las raíces forman un ovillo espeso y enredado.
Este será el momento de transplantar.

El tiempo favorable para transplantar suele ser al final del letargo invernal, justo antes de que el árbol inicie su periodo de crecimiento.

Tener bien preparada la maceta, herramienta y tierra que vamos a utilizar.
Levantar el árbol de la maceta, quitar la tierra, vieja desenredando las raíces ayudados por un kumade (rastrillo pequeño) e incluso el chorro de agua de la llave o manguera.
Disminuir un tercio de las raíces.
Volver a plantar el árbol con tierra nueva que haremos entrar entre las raíces con la ayuda de un bastoncito, intentando que no queden bolsas de aire.
Regar bien, hasta que el agua salga limpia por los agujeros del fondo de la maceta.

Los bonsái viven bien en tierras granuladas como la Akadama (tierra japonesa de color amarillo, especial para bonsái) mezcladas con un drenaje como tierra volcánica o arena de rio.
Suele ser a partes iaguales de drenaje y Akadama.

La frecuencia varía según la especie. En general los bonsái jóvenes crecen más que los bonsái maduros y necesitan un trasplante más frecuente.
Puede variar mucho la frecuencia de trasplante desde los frutales que se trasplantan por norma general anualmente a las coniferas que pueden trasplantarse cada 4 a 6 años aproximadamente.
Estas cifras son orientativas, hay que observar individualmente a cada árbol, para saber cuándo precisa el trasplante.

Un trasplante en la época adecuada, no supone una gran dificultad para el árbol, pero hasta que las raíces empiecen a trabajar de nuevo, lo protegeremos del viento y del sol hasta que empiece a brotar, pulverizando las hojas con frecuencia.

viernes, 17 de agosto de 2007

El alambrado

Utilizamos el alambrado para corregir la inclinación de las ramas.
El alambrado nos permite utilizar ramas que de otro modo tendríamos que podar.
En cierto modo el alambre sustituye la fuerza del peso de las ramas, en los árboles grandes de la naturaleza.
Enrollaremos el alambre en las ramas y tronco, sin apretarlo demasiado, para que no se marque el alambre en la corteza del árbol.
Idealmente a de quedar un espacio entre el alambre y la rama por donde pase una hoja de papel.
Como las ramas se engruesan, debido a su crecimiento, quitaremos el alambre antes de que se clave en la corteza.
El alambre que se utiliza actualmente, es el alambre de aluminio anodizado, de color cobre viejo.
Es un alambre extraordinariamente flexible y resistente.
El grueso del alambre depende de la fuerza que a de efectuar para doblar las ramas, en general los gruesos van de los 5 mm hasta los 0.5 mm.
La regla de oro del alambrado, consiste en no dejar señal alguna de su paso en la corteza.